"Tengo tantas cosas, y los sentimientos que tengo lo devoran todo; tengo tantas cosas y, sin ella, todo es para mi lo mismo que nada."
Las penas del joven Werther, pág. 139
Johann Wolfgang Goethe
"Cuando me miro sin las gafas me veo un poco borrosa, pero me resulta agradable. Las gafas son lo que más odio de mi cara, aunque llevar gafas tiene algunas cosas buenas que la gente no sabe. Me gusta mirar a lo lejos sin ellas. Se ve todo difuso y maravilloso, como un sueño, o como cuando miras un diorama de papel. No se ve nada sucio. Solo se pueden ver las cosas grandes, los colores y las luces nítidas y fuertes. También me gusta quitármelas y mirar a la gente. Las caras me parecen todas dulces y bonitas. Es como si todo el mundo estuviese sonriendo a la vez. Además, cuando no llevo gafas no pienso en discutir ni me entran ganas de criticar a nadie. Simplemente me quedo callada, como distraída. En esos momentos los demás creerán seguro que soy una buena chica. Pensando en eso me entran ganas de quedarme así, abstraída, sin preocupaciones, como una tierna niña inocente. No me gustan las gafas. Me las pongo y entonces parece como si me quedara sin expresión. Las gafas me impiden mostrar emociones, cosas como romanticismo, belleza, pasión, debilidad, inocencia o tristeza. Además, me roban la capacidad de expresarme con la mirada. Me siento ridícula. Son como tener un fantasma encima de mi cara."
"La esperanza es esa cosa con plumas
"La desdicha es diversa. La desgracia se expande en varias formas sobre la tierra. Desplegada sobre el ancho horizonte como el arcoíris, sus colores son tan variados como los de éste y a la vez tan distintos y sin embargo tan íntimamente unidos. ¡Desplegada sobre el ancho horizonte como el arcoíris! ¿Cómo es que de la belleza he derivado un tipo de fealdad? ¿De la alianza y la paz, un símil del dolor? Pero así como en la ética el mal es una consecuencia del bien, así, en realidad, de la alegría nace la pena. O la memoria del pasado bienestar es la angustia de hoy, o las agonías que son se originan en los éxtasis que pudieron haber sido."
"Mañana volverá a ser un día exactamente igual que hoy. Sé que nunca en esta vida alcanzaré la felicidad. Lo sé certeramente. Pero será mejor irme a dormir creyendo que mañana la felicidad llegará, mañana seguro que llega. Me he dejado caer sobre el futón haciendo ruido aposta. ¡Ay, qué bien me siento! Como el futón está frío, siento un placentero frescor en la espalda. La felicidad llega una noche, cuando ya es tarde. Recuerdo vagamente una frase que decía así. Tras esperar mucho, mucho tiempo a que llegue la felicidad, al final no aguantas más y abandonas precipitadamente tu casa; pero al día siguiente, llega una noticia maravillosa a esa casa que acabas de dejar, pero ya es demasiado tarde. La felicidad llega una noche, cuando ya es tarde. La felicidad..."
"Pero el amor sólo se confirma de verdad como tal cuando deja de revolverse dolorosamente en el interior de uno, oscuro como un embrión, y es nombrado con los labios y el aliento, cuando se atreve a confesar su existencia. Aunque el sentimiento se obstine en perseverar como crisálida, siempre llega el momento en el que el vago capullo eclosiona de repente y se precipita con el doble de violencia desde la altura hasta lo más hondo del corazón sobresaltado"
"¡Qué suerte la de los actores! Pueden elegir entre representar una tragedia o una comedia, entre sufrir o divertirse, entre reír o derramar lágrimas. Pero en la vida real las cosas son distintas. La mayor parte de los hombres y mujeres se ven forzados a encarnar papeles para los que no tienen ninguna aptitud. Son nuestros Guildenstern los que hacen el papel de Hamlet ante nosotros, y nuestros Hamlet se ven obligados a bromear como el príncipe Hal. El mundo es un teatro, pero la obra tiene un mal reparto."